Historia

Motos Scrambler

El origen de las Scrambler se remonta a principios del siglo XX, en la antigua Inglaterra. Un grupo de ingleses enloquecidos comenzaron a incursionar en una nueva forma de carrera de motos. En lugar de competir en una ruta específica, se les encomendó la tarea de hacerlo desde el punto A al punto B, en el menor tiempo posible y por cualquier medio necesario. Se rumorea que la frase “Scrambler” provino de un locutor de carreras que describió el acto que se desarrollaba ante sus ojos como “quite a scramble”. Aquellos valientes (o locos) que aceptaron el desafío scrambler rápidamente encontraron que sus motos cotidianas, de serie y de ruta no estaban a la altura de la tarea. Deslizarse, saltar y cruzar el campo británico exigía algo con una disposición aventurera mucho mayor.

Lo que estos tipos hicieron fue nada menos que una necesidad: ellos cortaron, soldaron, manipularon y modificaron sus motos de calle en unas bárbaras devoradoras de tierra, rocas y colinas. La lista de cambios fue más o menos de la siguiente manera: suspensión más alta, guardabarros y tubos de escape para mayor espacio, y algunos neumáticos radiales y nudosos para ayudar a transferir su torque al piso. Cuando se asentó el polvo, nacieron las motos Scrambler.
Estas bestias darwinistas evolucionaron en los siglos venideros y finalmente adquirieron una popularidad legendaria en la década de 1960. Fabricantes como Honda comenzaron a ofrecer modelos directamente desde el almacén listos, dispuestos y capaces de tener un poco de diversión. Las hazañas de Steve McQeen en sus Triumphs de los primeros 60 ayudaron a forjar la imagen de las Scrambler desde el cine. Aquí está la Scrambler, el santo patrón de la locura y la invención.

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